La Psiconutrición condiciona la Pérdida de Peso - CLÍNICAS de ESTÉTICA VICARIO | CLÍNICAS de ESTÉTICA VICARIO
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Conoce la Psiconutrición entre el hambre Física y Emocional

La acción de comer produce, en la mayor parte de las ocasiones, una sensación de bienestar. No obstante, el estado anímico influye en la manera de nutrirnos y, como prueba de ello, el alimento se transforma en el cobijo más simple y alcanzable.

Realmente, el estado anímico altera nuestras elecciones alimenticias, haciéndonos elegir entre unos o bien otros comestibles.

En ciertas ocasiones esta elección es consciente (hoy he tenido un mal día y me merezco comer este trozo de tarta); en cambio, otras en muchas ocasiones esta elección es sutil y también inconsciente, lo que nos hace entrar en un bucle negativo de dependencia cara ciertos alimentos.

Ese vaivén sensible es, conforme los especialistas, el que nos impide proseguir una dieta saludable e inclusive está tras muchos casos de sobrepeso y/o obesidad. «Las emociones son esenciales en el momento de poder cumplir una dieta saludable. Pues, en ocasiones, hay algo en nosotros que trabaja en contra nuestra, como una tendencia a desatendernos. Hacemos lo que nos agrada en vez de lo que nos es conveniente. De ahí que, es esencial saber que comer sano no significa comer cosas terribles, sin sabor y desapacibles.

Se puede hacer una dieta sana y realmente agradable al paladar.

Podemos hacer coincidir lo que nos agrada con lo que nos resulta conveniente.

Por ejemplo: eliminar el azúcar refinado no desea decir abandonar a los dulces, se puede dulcificar con estevia, ágave o bien azúcar de abedul.

El Hambre Emocional y el Hambre Física

Por esta razón, no extraña que optemos por unos comestibles o bien otros en función de nuestro estado de ánimo. Al respecto, en situaciones de insatisfacción sensible tendemos a buscar los llamados comestibles satisfactorios que nos proporcionen un placer confortable. Pero estos suelen ser ricos en hidratos de carbono refinados, grasas sobresaturadas y sal los que generan en el cerebro un incremento de serotonina, dopamina, endorfinas y opioides que dan sitio a efectos sedantes y agradables.

Por una parte, la serotonina es la hormona del bienestar y del buen humor. Su deficiencia genera ansiedad, bajo estado anímico, cambios de humor, irritabilidad, sofocación, impaciencia o bien ira.

Si los niveles de serotonina están bajos, vamos a buscar una forma veloz de progresar sus niveles tomando comestibles que hagan acrecentar la serotonina plasmática como el chocolate, galletas, dulces, cereales procesados, snacks, bebidas edulcoradas… Por otro lado, la dopamina es un neurotransmisor clave en el placer y en la modulación de los circuitos cerebrales de la motivación, premio o bien recompensa con relación a el alimento y otras substancias adictivas.

Cuando tomamos por vez primera un comestible muy apetecible (rico en azúcares y grasas), el cerebro libera dopamina dependiendo del grado de placer que nos produce su ingesta.

La dopamina produce ese deseo de regresar a buscar nuevamente ese placer, guardando el recuerdo en la memoria.

Con todo lo precedente, no extraña que, muchas veces, se coma más para «anestesiar» emociones que para nutrirnos. «La comida muy frecuentemente es la forma de “tapar” o bien procurar “digerir” emociones frente a la imposibilidad de administrarlas de otro modo.

El hecho de admitir de qué manera nos sentimos, de “hacer las paces” con nuestras emociones, nos dejará sostener una relación de confianza y calma con el alimento en lugar de buscar anestesiarlas», pero después vienen de nuevo la sofocación y la culpa por haber comido de más!

El Hambre Físico
Exactamente, el paso inicial sea distinguir entre el Hambre físico y el Emocional y, para esto, debemos tratar de distinguir a la perfección entre el apetito físico del Emocional.

Aconsejamos a la persona que cierre sus ojos, o bien que se concentre en escuchar su estómago (en tanto que el estómago es el único órgano de nuestro cuerpo que nos afirma si tenemos apetito física o emocional) y descubran si realmente tiene hambre o bien siente un malestar, tristeza, irá,  etc lo cual provoca y arrastra a la comida como escapada a ese malestar.

En el caso que la persona esté haciendo dieta para producir hábitos de nutrición saludables que duren toda la vida, ya que son unos hábitos y pautas que cuando no se tienen se han de crear o reeducar.

Diferencias entre Hambre Emocional y Hambre Física

1.Hambre Emocional;

  • Aparece súbitamente.
  • Provoca antojos concretos, por ejemplo: pizza, chocolate, helado.
  • Demanda ser satisfecha de forma inmediata.
  • Comes en mayor cantidad de lo que por norma general harías. Prosigues comiendo si bien te sientas muy satisfecha.
  • Acabas con un sentimiento de culpa.

2. Hambre Física;

  • Aparece gradualmente.
  • Puede ser postergado.
  • Te sientes satisfecha con cualquier comida.
  • En el momento en que te sientes satisfecha dejas de comer.
  • Te sientes contenta y no tienes culpa.

 

Seguir estas pautas ayudarán a controla el hambre emocional;

  1. Piensa y siente si es hambre de verdad o por un estado emocional antes de comer.
  2. Bebe de uno a dos vasos de agua antes de comer.
  3. Controla la cantidad que vas a ingerir.
  4. Muy importante, centrarte en ese momento en que estas ingiriendo, sin distracciones de ruidos, televisión, etc.
  5. Come despacio y mastica bien antes de engullir los alimentos.
  6. Aprende a decir no cuando nos ofrecen comida

 

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